El fotógrafo como el artista y el científico persigue el control del color, en unas ocasiones esto significa reproducir el de la escena original con precisión y en otras lograr el que más convenga al ambiente, manipulando las fuentes luminosas o controlando el procesado del material.
Lejos de ser fácil de someter el color es tan efímero como la propia luz, para dominarlo hemos de aprender a observarlo y a manipular su huella en cada toma, con conocimiento y sensibilidad, la clave está en darse cuenta de que es una propiedad no solo de los objetos sino de la luz.


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